Cuando dos de los arquitectos más influyentes de la historia de los videojuegos de lucha se cruzan en el espacio público, el resultado no es una conferencia técnica ni un comunicado corporativo. Es poesía friki pura y dura. Katsuhiro Harada, el hombre detrás de Tekken y una de las mentes más respetadas —y más directas— de la industria japonesa, ha pronunciado una de las comparaciones más certeras y brillantes que se recuerdan sobre un colega del sector: Masahiro Sakurai, creador de Kirby y el arquitecto de Super Smash Bros., es, según Harada, un saiyan que cree ser un terricola. Es decir, Goku.
La comparación de Harada no es un mero juego de palabras para una entrevista. Es un análisis psicológico y profesional envuelto en el lenguaje que ambos hombres, y millones de sus fans, entienden mejor que cualquier otro: el del anime y la cultura pop japonesa. Goku es, por definición canónica, el arquetipo del ser que posee un poder descomunal y una capacidad de superación prácticamente ilimitada, pero que vive, piensa y siente como el granjero humilde que fue criado en una montaña. No hay arrogancia. No hay conciencia del abismo que existe entre él y el resto. Solo hay trabajo, dedicación y la siguiente batalla.
Aplicar esa plantilla a Masahiro Sakurai es, si uno conoce la trayectoria del hombre, de una precisión quirúrgica. Sakurai es el desarrollador que creó Kirby prácticamente solo siendo un adolescente en HAL Laboratory. Es el mismo que construyó el primer Super Smash Bros. en secreto como proyecto personal, convencido de que nadie lo publicaría. Es quien lleva décadas trabajando con una intensidad que él mismo ha documentado públicamente, incluyendo episodios de agotamiento físico severo por su dedicación al trabajo, todo mientras mantiene en sus vídeos de YouTube —donde comparte conocimiento de diseño de juegos de forma gratuita— el tono de alguien que simplemente está contando cosas que le parecen interesantes.
UN SAIYAN QUE TRABAJA COMO SI FUERA UN TERRICOLA: ESA ES LA DEFINICIÓN MÁS EXACTA DE MASAHIRO SAKURAI QUE JAMÁS SE HA FORMULADO.
No es casual que sea Katsuhiro Harada quien articule esta visión. El productor de Tekken lleva décadas en las mismas trincheras que Sakurai: los juegos de lucha, los fandoms exigentes, la presión de las sagas eternas y la comunicación directa con la comunidad, algo para lo que Harada tiene además una reputación legendaria en redes sociales. Harada conoce desde adentro lo que cuesta construir y mantener una franquicia de combate durante décadas. Si alguien puede reconocer el nivel de Sakurai y traducirlo a un lenguaje que el mundo entienda, es él.
El hecho de que Harada recurra al anime como idioma de análisis no es un recurso superficial. Es el reconocimiento de que la cultura que ambos contribuyeron a globalizar tiene sus propios arquetipos, sus propias categorías de excelencia, y que a veces esas categorías describen la realidad con más precisión que cualquier jerga de la industria. Llamar a alguien saiyan en el contexto japonés de los videojuegos no es un halago casual. Es elevar a alguien por encima de la condición humana estándar de la profesión.
En el ecosistema de los videojuegos de lucha, donde Tekken y Super Smash Bros. coexisten como titanes de géneros adyacentes —uno el rey del fighting game técnico y de torneo, el otro el reinventor absoluto del concepto de juego de lucha para todo el mundo—, el respeto mutuo entre sus creadores tiene un peso simbólico enorme. Harada no necesita alabar a Sakurai. Lo hace porque la excelencia, cuando es real, se reconoce entre iguales.
Para el fandom hispanohablante, para la comunidad que creció con ambas sagas y que vive en el cruce exacto entre Dragon Ball, Kirby, Tekken y Smash Bros., esta declaración es un documento. Una cápsula del tiempo que captura, en una sola frase cargada de referencias, la naturaleza de uno de los diseñadores de juegos más importantes que ha dado el mundo.
Yo llevo años intentando explicarle a gente que no juega por qué Sakurai no es simplemente un buen desarrollador, sino una categoría aparte. Y Harada, en una frase, lo ha hecho mejor que yo en mil artículos. Eso es lo que pasa cuando un saiyan habla de otro saiyan: la descripción sale perfecta porque viene de alguien que también juega en esa liga. Lo de Harada no es un piropo de pasillo en una convención. Es un diagnóstico clínico disfrazado de referencia de anime. Y es absolutamente correcto.
- Rafael OzzyOso Diaz