Hay noticias que deberían hacerte saltar de la silla y en cambio te dejan sentado, mirando la pantalla con una mezcla rara de emoción y náuseas. Esto es una de ellas. Obsidian Entertainment, los creadores de Fallout: New Vegas, están supuestamente a punto de iniciar el desarrollo de un nuevo juego de Fallout dirigido por el mismísimo Josh Sawyer. En teoría: champán. En práctica: un vaso de agua turbia con sabor a recorte presupuestario.
Seamos claros: Obsidian haciendo Fallout con Josh Sawyer al frente es, sobre el papel, una combinación que cualquier fan del CRPG moderno llevaría tatuada. New Vegas sigue siendo, más de una década después, el referente de escritura, construcción de mundo y diseño de facciones dentro de la saga. La idea de que ese equipo creativo vuelva al yermo post-apocalíptico debería generar una oleada de entusiasmo puro.
PERO EL CONTEXTO LO CAMBIA TODO Y NEGARLO SERÍA DESHONESTO.
Este proyecto no nace de la ilusión creativa de un estudio que pide permiso para volver a una franquicia que ama. Nace de una directiva corporativa emitida después de que Microsoft tirara por la ventana a una cuarta parte de los empleados del estudio. No es Obsidian eligiendo libremente su próximo proyecto. Es Obsidian recibiendo instrucciones de arriba después de que sus colegas vaciaran sus escritorios.
Microsoft lleva años prometiendo que la adquisición de estudios como Obsidian, Bethesda o Double Fine iba a significar más libertad creativa, más diversidad de proyectos, más riesgos interesantes. Lo que estamos viendo en cambio es el patrón clásico de consolidación corporativa: cuando las cifras aprietan, se eliminan los experimentos y se apuesta por lo que vende. Fallout vende. La serie de Amazon le dio a la IP una visibilidad masiva en 2024. La lógica contable es impecable. La lógica creativa y humana es bastante más fea.
Los desarrolladores que sobrevivieron a los despidos ahora tienen que construir algo grande sabiendo que sus compañeros de trabajo, amigos dentro del estudio, personas con las que llevaban años construyendo mundos, ya no están ahí. Ese es el equipo que va a hacer el juego. Ese es el ambiente en el que se va a gestar.
El talento de Obsidian no ha desaparecido. Los que quedan son profesionales extraordinarios con un historial que habla por sí solo. Cuando salga este nuevo Fallout, es muy probable que sea un juego sólido, con escritura inteligente, sistemas de rol profundos y ese sabor ácido que caracteriza las mejores entregas de la saga. Microsoft recuperará su inversión y probablemente más. Los fans de New Vegas tendrán algo nuevo que explorar.
Y aun así, cada vez que alguien pregunte cómo nació este juego, la respuesta honesta va a incluir despidos masivos, proyectos creativos cancelados a la fuerza y una decisión tomada en una sala de juntas, no en una sala de diseño. Eso no se borra del historial del proyecto por mucho que el producto final sea brillante.
Llevaba media vida esperando que Obsidian volviera a Fallout. Ahora que va a pasar, me siento como cuando te regalan exactamente lo que pediste pero el regalo llega envuelto en papel de carta de despido. Técnicamente es lo que querías. Emocionalmente es complicado. Microsoft tiene el don rarísimo de convertir noticias históricas en motivo de reflexión sobre el capitalismo de plataforma. Gracias, supongo. De verdad.
- Rafael OzzyOso Diaz