Hay momentos en la historia de la cultura pop donde la ironía alcanza niveles tan estratosféricos que ya no sabes si reír o llorar. La Casa Blanca de Donald Trump acaba de publicar un vídeo de propaganda oficial utilizando la icónica animación de All Out Attack de Persona 5, presentando al presidente como si fuera uno de los Phantom Thieves. El problema fundamental, el elefante en la sala del tamaño de Mementos, es que Persona 5 es un juego cuya premisa central es que un grupo de adolescentes se rebela contra poderosos adultos corruptos, abusadores sexuales y figuras de autoridad que explotan su posición para oprimir a los más vulnerables. En otras palabras: Trump acaba de usar como escudo propagandístico el juego donde él sería el jefe final.
Para entender la magnitud del error —o el descaro, según se mire— hay que conocer Persona 5 en su médula. Lanzado originalmente en 2016 en Japón y 2017 en Occidente, el juego de Atlus es una declaración política explícita. Ryuji, Ann, Makoto, Futaba y compañía no son héroes genéricos: son jóvenes marginados por un sistema que protege a los poderosos. Su primer objetivo es un profesor que abusa físicamente de sus alumnos. Le siguen un político mafioso, un empresario sin escrúpulos y, culminando el arco narrativo, las propias instituciones del Estado como manifestación de la opresión colectiva.
El juego no hace metáforas sutiles. Persona 5 es un manifiesto generacional contra exactamente el tipo de figura que Trump representa en el imaginario de sus críticos: el hombre mayor, rico y poderoso que utiliza las instituciones para su beneficio personal mientras el sistema aplasta a los de abajo. Joker, el protagonista, es un chico fichado por la justicia injustamente tras intentar defender a una mujer de un agresor. La narrativa completa del juego es una crítica al abuso de poder institucional.
Usar la estética de ese juego para glorificar a un presidente que ha sido objeto de múltiples acusaciones legales y que polariza a la sociedad estadounidense no es solo un error de marketing: es un nivel de desconexión cultural que roza lo surrealista.
Más allá de la ironía temática existe una cuestión legal concreta. Atlus y su matriz Sega son propietarias absolutas de la propiedad intelectual de Persona 5, incluyendo sus animaciones características, su diseño visual y su música. El uso de material con copyright para contenido político sin licencia expresa es terreno minado. Atlus tiene un historial conocido de ser extremadamente celosa con su IP, habiendo enviado avisos de retirada de contenido a streamers y creadores de YouTube en el pasado por usos que consideró inapropiados.
La pregunta que el fandom se hace ahora mismo es si Atlus tomará acción legal o emitirá al menos una declaración distanciándose del uso propagandístico de su obra. El silencio, en este contexto, es también una declaración.
CUANDO EL VILLANO FINAL DEL JUEGO CREE QUE ES EL HÉROE, YA NO ESTÁS ANTE UN ERROR CULTURAL: ESTÁS ANTE LA CONFIRMACIÓN PERFECTA DE LA TESIS DEL PROPIO JUEGO.El fandom de Persona 5 lleva años debatiendo sobre la profundidad política del juego, su crítica al conformismo social japonés y su lectura como alegoría universal del abuso de poder. Ningún académico del fandom, ningún análisis en YouTube, ningún ensayo en Reddit había llegado a ilustrar la tesis central del juego de forma tan perfecta y tan involuntaria como este vídeo de la Casa Blanca. Atlus no necesitó hacer nada. Trump lo hizo por ellos.
Llevo años explicando a gente que Persona 5 no es solo un JRPG bonito con música jazz, que es una declaración política seria sobre el abuso de poder y la corrupción institucional. Y ahora resulta que el ejemplo definitivo para ilustrarlo me lo regala la Casa Blanca de forma gratuita. No tengo palabras para la escala de esta desconexión cultural. Alguien en el equipo de comunicación de Trump vio la animación del All Out Attack, pensó «esto mola, parece poderoso» y lo usó sin entender absolutamente nada de lo que estaba haciendo. Eso, en sí mismo, es la metáfora perfecta. El Palacio de Mementos existe, amigos. Y sus habitantes ni siquiera saben que están dentro.
- Rafael OzzyOso Diaz